martes, 17 de febrero de 2009

Cielo de acero

I
Para mi noche serena que llega caminando,
sola, sin compañía,
dejando atrás noches y días,
mares de luna, cielos sin algas,
silencios que gritan: para mi noche serena.

II
Cuando llega la noche y me quedo sola,
con la ventana pintada de transparencia
para mirar y mirarme como en aquellos años
cuando ingenua preguntaba:
Madre ¿qué es aquello que brilla tanto?
Madre ¿qué son los luceros?
Ahora apenas si veo... el cielo se ha vestido de acero.

No hay comentarios:

Publicar un comentario